Segunda participación de Bildad
1Bildad respondió:
2«¡Hablemos menos y pensemos más; entonces podremos conversar!
3Job cree que somos tontos; nos trata como si fuéramos animales.
4Tan enojado está que él mismo se despedaza; ¡pero eso no cambia nada!
6»La vida de los malvados es como lámpara que se apaga; es como la luz de una casa, que de pronto deja de alumbrar.
10Sus pasos van perdiendo fuerza; caen en sus propias trampas, y allí se quedan atrapados.
12El miedo y el desastre los siguen por todas partes; ¡no los dejan ni un momento!
13La enfermedad y la muerte les devoran todo el cuerpo.
14La muerte los arranca de la tranquilidad del hogar;
15en su casa hay olor a azufre porque el fuego la consume.
16Los malvados son como un árbol, al que se le secan las raíces y se le marchitan las ramas.
18Nadie se acuerda de ellos; son lanzados a la oscuridad y su fama queda en el olvido.
19En el pueblo donde vivían, no les queda ningún pariente.
20De un extremo al otro de la tierra, la gente se asombra y se asusta al saber cómo acabaron.
21Así terminan los malvados, los que no reconocen a Dios».