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Salmos 28

Reina-Valera 1960 · Capítulo 28 de 150

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1A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, Para que no sea yo, dejándome tú, Semejante a los que descienden al sepulcro.

2Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.

3No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, Pero la maldad está en su corazón.

4Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; Dales su merecido conforme a la obra de sus manos.

5Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, Ni a la obra de sus manos, El los derribará, y no los edificará.

6Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos.

7Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré.

8Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido.

9Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre.

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