Dios es mi libertador
Himno de David.
1Toda mi esperanza la tengo puesta en Dios, pues aceptó atender mis ruegos.
2Mi vida corría peligro, y él me libró de la muerte; me puso sobre una roca, me puso en lugar seguro.
3Me enseñó un nuevo himno para cantarle alabanzas. Muchos, al ver esto, se sintieron conmovidos y confiaron en mi Dios.
4Dios bendice a los que en él confían, a los que rechazan a los orgullosos que adoran dioses falsos.
5Mi Señor y Dios, me faltan palabras para contar los muchos planes y maravillas que has hecho en nuestro favor. Quisiera mencionarlos todos, pero me resulta imposible.
6Tú no pides sacrificios a cambio de tu perdón; tan sólo nos pides obediencia.
7Por eso te he dicho: «Aquí me tienes». Así me lo enseña la Ley de Moisés.
8Dios mío, cumplir tu voluntad es mi más grande alegría; ¡tus enseñanzas las llevo muy dentro de mí!
10Dios mío, tú bien sabes que no he guardado silencio. Siempre he dicho que eres justo. A todo el mundo le he dicho que tú eres fiel y salvas. No le he ocultado a tu pueblo tu gran fidelidad.
11Y tú, Dios mío, no me dejes sin tus cuidados; por tu gran fidelidad, nunca dejes de protegerme.
12Son tantas mis maldades que no las puedo contar; me dominan, me tienen acorralado, ya no puedo ver, ya no me quedan fuerzas. ¡Tengo más pecados que pelos en la cabeza!
13Dios mío, ¡líbrame, por favor!, ¡ven pronto en mi ayuda!
14Confunde y avergüenza a todos los que quieren matarme; haz que huyan derrotados todos los que desean mi mal;
15derrota y avergüenza a los que se burlan de mí.
16Pero deja que se alegren los que en tu templo te adoran; que digan siempre los que aman tu salvación: «¡Nuestro Dios es poderoso!»
17Y a mí, Señor y Dios, ¡no me olvides, pues estoy pobre e indefenso! No te tardes, pues tú eres quien me ayuda; ¡tú eres mi libertador!