21-2 Dios mío, siempre alabaré tu gran amor, que nunca cambia; siempre hablaré de tu fidelidad, ¡tan firme como el cielo!
3Tú hiciste un pacto con David, el rey que tú elegiste; le prometiste bajo juramento:
4«Cuando hayas muerto, uno de tus descendientes reinará siempre en tu lugar».
7Dios mío, los cielos te alaban por tus grandes hechos; todos los ángeles del cielo hablan de tu fidelidad y sólo a ti te honran. Eres un Dios incomparable; ¡eres grande y maravilloso entre los dioses!
8Señor y Dios del universo, ¡no hay Dios como tú, tan fiel y poderoso!
9Tú dominas el mar embravecido, y calmas sus olas agitadas.
10Aplastaste al monstruo del mar, y con tu brazo poderoso derrotaste a tus enemigos.
11Tuyo es el cielo, tuya es también la tierra; tú creaste el mundo y todo lo que hay en él.
12Tú creaste el norte y el sur; los montes Tabor y Hermón te alaban con alegría.
13Muy grande es tu poder para realizar grandes hazañas; ¡levantas la mano derecha en señal de victoria!
14Tú gobiernas con justicia y rectitud, pero sobre todas las cosas, nos demuestras tu constante amor.
16Dios mío, tú bendices y das honra al pueblo que te alaba, que acepta tu dirección y se alegra en tu justicia.
17De ti recibimos grandeza y poder; por tu bondad aumentas nuestra fuerza.
18Dios de Israel, tú eres nuestro rey y nos das tu protección.
20Una vez hablaste con nosotros, que somos tu pueblo fiel, y nos dijiste: «En mi pueblo hay un valiente; es el mejor de todos los jóvenes. Es David, mi servidor. Yo le he brindado mi ayuda y le he dado el más alto honor: ¡lo he declarado rey de Israel!
21Con mi brazo poderoso lo sostendré y le daré fuerzas.
22Sus enemigos no podrán vencerlo, ni lo dominarán los malvados.
23Yo destruiré a sus enemigos, y acabaré con quienes lo odian; ¡los borraré de su vista!
24Mi amor por él siempre será el mismo, y yo aumentaré su poder.
25Su dominio se extenderá del mar Mediterráneo a la Mesopotamia.
26Él me dirá: “Tú eres mi Padre y me proteges; eres mi Dios y salvador”.
27Yo le concederé los derechos que merece todo hijo mayor: lo pondré por encima de todos los reyes del mundo.
28Mi amor por él nunca cambiará, ni faltaré a la promesa que le hice.
29Mientras el cielo exista, siempre lo mantendré en el trono; lo mismo haré con sus descendientes que reinarán en su lugar.
30Pero si ellos no cumplen con mis leyes y enseñanzas,
31sino que se burlan de ellas,
32castigaré su maldad y les daré su merecido.
33»Sin embargo, mi amor por David siempre será el mismo.
34Jamás faltaré a mi pacto; siempre le cumpliré mis promesas.
35»A David le hice una promesa, y juro por mí mismo que la cumpliré.
37Siempre reinará en su lugar uno de sus descendientes. Mientras el sol y la luna existan, su reinado permanecerá».
39Pero te has enojado con David, el rey que tú mismo elegiste; has arrojado al suelo su corona, has roto tu pacto con él y lo has abandonado.
40Has derribado y dejado en ruinas las murallas que protegen a Jerusalén.
41Todos los que pasan, algo se llevan; ¡somos la burla de nuestros vecinos!
42Los enemigos de David están felices porque ahora tienen más poder,
43pues dejaste sin filo su espada y no lo apoyaste en la batalla;
44pusiste fin a su esplendor, y arrojaste al suelo su corona;
45le quitaste años de vida y lo cubriste de vergüenza.
46Dios mío, ¿vas a estar siempre escondido? ¿Vas a estar siempre enojado?
48¿En qué estabas pensando cuando creaste al ser humano? Nos has dado una vida muy corta, y de la muerte nadie se libra.
49¿Qué pasó con ese amor que al principio le juraste a David? ¡Tú dijiste que nunca cambiarías!
50Dios mío, ¡todos se burlan de nosotros! ¡Tenemos que aguantar las ofensas de mucha gente!
51Tus enemigos nos ofenden; ¡a cada paso insultan a tu pueblo!
52Dios mío, ¡bendito seas por siempre! Así sea.